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Koffar

El título de quien manda en una ciudad de Iobaria. Viene de los nueve refugios ulfen, sobrevivió al Imperio y hoy significa, sobre todo, quien cobra.

Koffar

Koffar es el título de quien gobierna una ciudad en Iobaria. No es un rey, no es un duque y no lo nombra nadie de fuera: es el señor de una plaza y de lo que esa plaza alcanza.


De dónde viene

El título es ulfen y anterior al Imperio. Cuando los supervivientes que bajaron de la Cima del Mundo fundaron su refugio invernal —lo que con el tiempo sería Okormirr—, aquello creció hasta ser Njalgard, los nueve koffars: nueve asentamientos, nueve señores, ninguno por encima de otro.

Duró hasta que Iobar el Potente, heredero del gobernante de Orlov, los desafió y los venció, y unificó las tierras bajo un solo nombre. El Imperio se acabó; el título no. Los koffars siguieron donde estaban, que es la costumbre de esta tierra: los imperios pasan por encima y las ciudades siguen debajo.

Qué significa hoy

En la práctica, tres cosas:

  • Se hereda, aunque nadie lo llame herencia. El koffar de Kridorn, Buran Evyas, es el cuarto de su familia en el cargo.
  • Manda dentro de las murallas. Un koffar cobra impuestos, nombra funcionarios, autoriza gremios y decide quién tiene derecho a qué en su plaza.
  • Y ahí se acaba. Fuera de la muralla su autoridad es la que alcancen sus hombres, que no suele ser mucha. Por eso en los caminos de Iobaria hay peajes que el koffar no cobra y que tampoco puede impedir.

Los que se nombran

  • Koffar Buran Evyas, de Kridorn — obsesionado con su reputación y la de su ciudad, delega casi todo en asesores que lo manejan a su gusto. Los servicios municipales funcionan según lo que cada funcionario exija por su parte.
  • Koffar Ivad Rhukov, de Mirnbay — imperialista declarado, de los que hablan de volver a unir lo que Iobar unió.
  • Koffar Rjul, de Veka — tenido por tirano, y con la ciudad de Antoll bajo su control de hecho aunque no de nombre.

Lo que se dice en la calle

Que un koffar es como el tiempo: no se elige, se aguanta, y hay que saber cuándo salir de casa. En una tierra donde el camino es peligroso y la muralla es cara, la gente prefiere un mal señor a ninguno, y los koffars lo saben.

Véase también