Zvena Ilyeva
La clériga de Pharasma que se ocupa de que en Kridorn los muertos se queden muertos. Habla poco, pregunta mucho y no discute más que una cosa: cómo se despide a un cadáver.

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Zvena Ilyeva
Lo que se sabe de ella en Kridorn. Ni más ni menos.
Clériga de Pharasma, iobariana de la comarca de Kridorn y muy joven para el oficio: diecinueve años. No es una sacerdotisa de altar. Aprendió a curar como médica de campaña, siguiendo a una columna armada, que es donde se aprende deprisa y mal, y donde se aprende de verdad.
Se la reconoce por tres cosas: una espiral de plata al cuello, un botiquín al cinto que usa más que la daga, y unas manos que no le tiemblan nunca. Eso último es lo primero que nota la gente, y lo que hace que la dejen trabajar.
Habla poco y pregunta mucho. La confunden con fría; los que la han visto trabajar dicen que es otra cosa.
Qué hace en la ciudad
Lo que en Kridorn hace todo el mundo sin pensarlo: cumplir con los muertos. Aquí no se entierra, se quema; se incinera el mismo día; se descabeza cuando no hay tiempo ni leña. Es costumbre vieja y nadie discute de dónde viene.
Ella se toma esa costumbre como oficio. Atiende heridos, acompaña a los que se van y se ocupa de que las piras se hagan bien — a la hora que sea y esté quien esté mirando. Se le puede discutir cualquier cosa menos cómo se despide a un cadáver.
«Yo no decido quién vive. Solo que nadie se levante después.»
Y por qué eso importa ahora
Porque en el barrio viejo han aparecido necrófagos.
No es rumor de tablón: hay vecinos que los han visto y familias que han dejado de dormir en la planta baja. La ciudad lo está tratando como lo que la costumbre dice que es —un problema de ritos mal hechos, de gente que enterró en vez de quemar— y ahí es donde aparece ella: en las casas donde alguien no volvió, en las piras que se hacen tarde y en las conversaciones incómodas con quien no quiere quemar a su padre.
No todo el mundo se lo agradece. Pedirle a una familia que descabece a su muerto no la hace popular. Pero en Kridorn cada vez hay más gente que prefiere tenerla cerca.